Capítulo 6: Lo que nunca debió pasar.

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Capítulo 6: Lo que nunca debió pasar.

Mensaje por Escritora de sueños. el Jue Jul 19, 2012 4:06 am

Sábado por la tarde-noche, alrededor de las 21.00 horas…

Cogí la toalla para secarme, el agua estaba buenísima pero ya se había levantado el viento y comenzaba a hacer algo de fresco. Empecé a recoger mis cosas para irme, de todas formas las piscinas cerraban en media hora. La natación es mi deporte favorito, el agua me ayuda a evadirme de la realidad, me relaja y hace que me olvide de mis problemas.

La verdad es que ese día estaba bastante nerviosa, en unas horas iba a coger un avión y la verdad es que me estaba ¿arrepintiendo? No, no puedes pensar en eso ahora Clara; mañana vas a ir al aeropuerto, te vas a montar en ese avión y vas a comenzar una nueva vida. Respiré profundamente tres o cuatro veces y asimilé la idea de esa nueva vida que iba a comenzar. Me daba miedo lo que me esperaba allí, no por como sería Londres, porque ya lo conozco, si no como me van a aceptar allí, una cultura totalmente nueva, un idioma… Bah el idioma es lo de menos, amigos nuevos, y… suspiré, chicos nuevos. Después de lo que me ha pasado no se como reaccionaré ante ciertas cosas.

Comenzaba a hacerse de noche y la piscina estaba en una calle poco transitada, así que decidí irme hacia casa. Cogí el casco y la bolsa de la piscina y me dirigí hacia la moto. Estaba dispuesta a subir cuando alguien me agarró por la cintura.

-Hola preciosa- Dijo aquel “desconocido”. Tenía la voz algo ronca, por lo que no pude adivinar quien era. Me temía lo peor.

-Seas quien seas, SUEL-TA-ME- Me estaba empezando a asustar bastante. Además, apenas podía moverme, por lo que seguía sin saber quien era.

-Me encanta verte cuando estas asustada y temblando. Vuelves a ser la inocente Clara que conocí un día.- El no tan desconocido me estaba poniendo de los nervios.

-Iván, suéltame por favor.-Repetí. No solo se me estaba acabando la paciencia, si no que estaba a punto de comenzar a llorar.

-Tenía tantas ganas de volver a tenerte en mis brazos. Fui un idiota cuando corté contigo- Cada vez me apretaba más fuerte contra él.-Escúchame Clara, sigo queriéndote. Nunca he dejado de quererte y nunca dejaré de hacerlo.- Me empezó a besar suavemente el cuello y un escalofrío recorrió mi cuerpo. Aquellas palabras me dejaron helada, pero pronto me di cuenta que para mi no significaban nada, y que solo me hacían daño.

-No soy un juguete que puedas manejar a tu antojo, cariño- Escupí esa última palabra, con tanto asco que se podía reflejar en mi cara.

-No digas eso, nunca lo he hecho-Me giró y pudo contemplar como mis ojos parecían puro fuego y mis mejillas estaban encendidas.-Tranquilízate, no voy a hacerte nada. Solo quería sentirte por última vez-Notaba su respiración como se aceleraba y se iba a cercando lentamente. Quería girar la cara pero no podía, él me tenía agarrada.

-Por favor Iván, para ya. Lo nuestro se acabó hace mucho. Ya no te quiero, ya no te necesito. No significas nada para mí. Tus palabras me hacen daño. Aléjate.-Noté como me agarraba con más fuerza. Me pegaba contra su torso con una mano y con la otra me agarraba la cara.

-No te mientas, los dos sabemos que seguimos sintiendo cosas el uno por el otro. Aun así, deberías de darme las gracias. De no ser por mi seguirías amargándote por la muerte de tu querida mama, eh cielo.-Noté cierto aire de burla y chulería en su voz. Por ahí no iba a pasar. Reuní todas mis fuerzas y logré soltarme, le di una bofetada.

Un largo silencio. El me seguía agarrando, más fuerte aun, y yo estaba conteniendo mis lágrimas.

-Error, nena.-Acertó a decir él. Yo no podía mover ni un solo músculo. Se abalanzó sobre mi boca, y yo intenté esquivarle, sin resultado.

Fue un beso amargo, sin sentimiento, me atrevo a decir que asqueroso, el peor beso de mi vida, pero el parecía disfrutarlo. No duró mucho pero a mi se me hizo eterno. Lo peor de todo es que sería el último beso en mucho tiempo. Dios, con que mal sabor de boca me voy a ir. Seguía quieta, no habría pasado más de medio minuto. Rezaba para que o bien parase pronto o para que me cayese un rayo encima.

Lo di todo por vencido, no tenía fuerzas para nada y de verdad que me estaban entrando ganas de vomitar. Tal y como estaba yo, Iván estaba besando a un muerto, pero a él le gustaba.

En esos momentos me estaba odiando a mi misma, ¡pero como me estaba dejando hacerme eso! Giré la cara y el me volvió a agarrar.

-Por favor, para ya.-Dejé escapar la primera lágrima, las siguientes ya no las pude retener.

-Estás preciosa cuando lloras, te pareces más a tu madre así.-Mi llanto no se si aumentó, pero mis ganas de pegarle una patada si.

Pero que me está pasando, soy incapaz de moverme, de decirle nada. Me estaba haciendo daño, no solo por dentro si no que apretaba tan fuerte que me faltaba el aire. Quería gritarle, quería mostrarle que conmigo no juega nadie, que no me importaba y que se marchase lejos, pero de mi garganta solo salían leves susurros. Había parado de besarme, pero no me dejaba de agarrar. Me acariciaba el pelo, bajaba sus manos por mi espalda y me besaba el cuello. Y se repitió la acción dos o tres veces más. Mi cuerpo no reaccionaba, pero porque…

-¡Déjame irme! Tuviste tu oportunidad y la verdad no supiste aprovecharla muy bien.- Insistí para probar suerte.

-Disfruta nena, te vas mañana y me vas a echar de menos. Te tendré que dar la mejor de las despedidas ¿no?- Ya si que no. Reacciona Clara, reacciona.

Me llené de valor y de fuerza y logré propinarle una patada en sus partes más delicadas. Bien, Clara, bien, pero ¿podrías haberlo hecho antes no? Mientras él se retorcía de dolor, me subí a la moto y puse rumbo a mi casa. Tenía los ojos rojos e hinchados de llorar y la verdad es que no veía muy bien. Cuando llegué al portal, me acurruqué en una esquina y rompí a llorar. Poco más tarde noté como me abrazaban por detrás. Eran unos brazos suaves y reconfortantes.

-No llores, no merece la pena- Dijo una voz de chica muy cálida.

-PERO COMO QUE….-Me puso un dedo en los labios para que me callase.

-Lo he visto todo, no hace falta que me des explicaciones.- Y con las mismas se fue. ¿Quién era esa chica? ¿Y por qué no hizo nada?

Subí a casa y me metí a la ducha. Cuando salí recibí un mensaje de Zoe: Te esperamos a las 23.00 en tu bar favorito. Un beso. Cuando terminé de leerlo, tiré el móvil a la cama y decidí quedarme en casa. Tenía que ordenar la cabeza antes de macharme.

A las 00.30 noté como alguien entraba en mi habitación y se agachaba para decirme algo al oído.

-No me puedo creer que no hayas venido-Dijo mi hermana Julie con la voz un poco rota. Salió de la habitación con un portazo. No entendía nada.
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